¿Por qué mi entrenamiento no da resultados?

Si empezaste una rutina con toda la actitud y determinación a ver un cambio, pero llegó ese oscuro y triste momento del estancamiento… ¡no te desanimes! Mejor considera los siguientes puntos y quizá un cambio en el plan que estás llevando a cabo.

Algunas de las razones que pueden estar deteniendo el proceso son, casi siempre, responsabilidad nuestra, por lo que te compartimos algunas de las más comunes y cómo poder revertirlas:

1. Das más tiempo a una misma cosa. Nada se compara a encontrar la actividad ideal a tus gustos y preferencias, ya sea zumba, running o box. Si te dedicas el 100% a eso seguro lo perfeccionarás en poco tiempo, pero llegará un punto en que los cambios físicos que comenzaste a vivir se frenarán. La solución es sencilla: ¡prueba algo nuevo! E intenta llevar un plan específico: si buscas tonificar músculo, realiza también entrenamiento de fuerza. Si quieres mejora flexibilidad, ve a yoga. Si quieres lo que no tienes, debes hacer lo que no haces.

2. No te estás esforzando lo suficiente. Muchos estudios lo dicen: para perder peso, es más importante la intensidad del entrenamiento que el tiempo que dure. Prueba entrenamientos con intervalos de alta intensidad. Tampoco puedes forzarte al máximo en todas las sesiones, así que lo ideal será alterna días con esfuerzos bajos, intermedios y altos.

3. Comes más de lo debido. Es uno de los errores más comunes. Quemaste 800 calorías en la clase de spinning, así que no pasa nada si pasas por un antojito de regreso a la casa, ¿no? Si buscas es bajar de peso tienes que mantener un déficit calórico (aunque quieras "tonificar", igualmente debes buscar ese déficit, ya que el exceso de grasa corporal tapa los músculos). Haz un esfuerzo consciente por comer más sano, mide las cantidades y recuerda que las calorías líquidas también cuentan.

4. Mucho cansancio o estrés. Si no duermes lo suficiente o te está afectando mucho la presión del trabajo, tu cuerpo no se adaptará igual de bien todos los beneficios del ejercicio. El sueño también es fundamental para que los músculos se recuperen después de una sesión de ejercicio intenso.

5. Pasas mucho tiempo sentado. Simple. Un estilo de vida sedentario es peor que cualquier mal hábito. Sabemos que es muy difícil de evitar pues en muchos trabajos la jornada consiste en pasar varias horas sentado. Hacer ejercicio lo más seguido posible la mejor opción para luchar contra este mal; por lo que te sugerimos que te pares durante las llamadas telefónicas en la oficina, camines un poco a la hora de la comida, subas siempre por las escaleras.... En resumen: intenta pasar más tiempo de pie.

 

*Fuente: Women's Health 

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